24 marzo 2026
Abad Primado Jeremias Schröder
En el quinto domingo de Cuaresma, fui invitado a la Abadía de Subiaco. En el siglo XV, este fue el lugar de la primera imprenta de Italia, establecida por los monjes del monasterio con la ayuda de impresores alemanes. En aquel tiempo, Subiaco era un centro vital de la reforma benedictina, manteniendo numerosas conexiones a través de los Alpes.
Para conmemorar estos logros benedictinos pioneros, el padre Fabricio, bibliotecario de la Biblioteca Estatal alojada en el monasterio, ha organizado una exposición extraordinaria: una Biblia de Gutenberg en préstamo de la Biblioteca Apostólica Vaticana, junto con las tres primeras obras impresas italianas, producidas en Subiaco entre 1465 y 1467.
En mi homilía sobre el Evangelio de la resurrección de Lázaro, hablé del anhelo humano de inmortalidad, que encuentra expresión en nuestros esfuerzos creativos culturales. Aunque esto no es lo mismo que la inmortalidad ganada para nosotros por Jesús en Pascua, sirve como una intuición de ella y una expresión del profundo anhelo de nuestra alma.










