Reflexión sobre el camino de la Iglesia: el abad Donato Ogliari se dirige a los cardenales
El lunes 28 de abril, el abad Donato Ogliari dirigió una meditación a la Congregación General de Cardenales en anticipación del próximo cónclave papal. Su reflexión abarcó la centralidad de Cristo, la libertad del Espíritu, los desafíos que enfrenta la Iglesia y el concepto del "cenáculo" relacionado con la comunión y la sinodalidad. Enlace al texto completo en inglés e italiano aquí.
Fotografía del abad Donato tomada en el reciente simposio monástico celebrado en el Ateneo Sant'Anselmo
5 mayo 2025
En anticipación de un futuro cónclave papal, la Congregación General de Cardenales escuchó recientemente las reflexiones de dos oradores, incluido el Reverendísimo Donato Ogliari O.S.B. El abad Ogliari, que actualmente ejerce como abad del monasterio benedictino de San Pablo Extramuros, pronunció su discurso el lunes 28 de abril. Su meditación se centró en las necesidades de la Iglesia en relación con el próximo cónclave y enfatizó la importancia de la sinodalidad.
En su discurso a los cardenales, el abad Ogliari destacó varios puntos cruciales para la Iglesia y su futuro liderazgo:
- La centralidad de Jesucristo: Enfatizó enérgicamente que Cristo debe estar en el corazón absoluto de la misión y las acciones de la Iglesia. Citó la invitación de Jesús: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados", y la respuesta de Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna". Sin Cristo, la Iglesia corre el riesgo de convertirse en una "institución fría y estéril". Anclarse en esta certeza protege contra las seducciones mundanas y la dilución del Evangelio.
- Mansedumbre y humildad: Estas virtudes se presentaron como centrales para la vida cristiana y esenciales para los líderes, reflejando el ejemplo de Cristo.
- La libertad del Espíritu: Basándose en las palabras de Jesús de que "El viento sopla donde quiere", Ogliari habló de la guía impredecible pero visible del Espíritu para la Iglesia. Esto requiere apertura y conversión continua.
- El "cenáculo" y la sinodalidad: Utilizó la imagen del "cenáculo" como lugar de comunión y misión. La Iglesia primitiva se reunió allí "con un mismo propósito" y recibió el Espíritu para la misión. Conectó esto con la sinodalidad, describiéndola como un "signo claro de los tiempos" y una "obra del Espíritu" que promueve la integración entre la jerarquía y los laicos, revitalizando la comunión y la participación. La sinodalidad se considera una revitalización del cristianismo como "el Camino".
- Desafíos que enfrenta la Iglesia: Ogliari reconoció tanto los desafíos externos en el mundo (como los cambios antropológicos, los conflictos, la secularización, el impacto de la tecnología, la migración) como los desafíos internos dentro de la Iglesia (como el abuso sexual, la disminución de las vocaciones, los enfoques pastorales, el papel de la mujer, el clericalismo). Instó a afrontarlos con valentía y discernimiento, enfatizando el camino del diálogo. A pesar de los desafíos, señaló el inmenso bien que hace la Iglesia y el testimonio de quienes enfrentan la persecución.
- La Iglesia como un "Taller": Utilizando la imagen de Jeremías, describió a la Iglesia como arcilla en las manos de Dios, siendo moldeada y remodelada con paciencia. La paciencia, señaló, es crucial para la esperanza y la perseverancia.
Nacido en Erba, Italia, en 1956, Donato Ogliari sintió una temprana llamada al sacerdocio. Fue ordenado sacerdote el 3 de julio de 1982. Después de la formación inicial con los Misioneros de la Consolata, ingresó en la orden benedictina, haciendo votos solemnes en 1992. Ocupó varios cargos administrativos, incluido el de editor de la revista "La Scala" y maestro de novicios. Ogliari fue elegido abad de Madonna della Scala en 2006. El 23 de octubre de 2014, el Papa Francisco lo nombró abad territorial de la Abadía de Monte Cassino, donde sirvió hasta 2022. Se convirtió en el abad número 192 de Montecassino. En junio de 2022, el Papa Francisco lo nombró abad de San Pablo Extramuros, su cargo actual. También fue nombrado miembro del Dicasterio para los Obispos en julio de 2022. Ogliari habla inglés, flamenco e italiano con fluidez.
Concluyendo su reflexión, el abad Ogliari imaginó la Capilla Sixtina durante un posible cónclave como un nuevo "cenáculo". Es un lugar donde, aunque físicamente cerrado ("cónclave" sugiere estar encerrado), está destinado a estar bien abierto a todo el mundo a través de la obra del Espíritu Santo. Animó a los cardenales a permitir que la libertad del Espíritu obrara en sus deliberaciones, renovando y purificando corazones y mentes. Su esperanza es que el Espíritu sea el actor principal, moldeando las mentes e iluminando los ojos para el bien de la Iglesia y del mundo.

