“el fundamento de la acción valiente”: una reflexión suiza sobre la Regla de San Benito
En un reflexivo intercambio entre la presidenta suiza Karin Keller-Sutter y el abad Urban Federer, la Regla de San Benito emerge como una guía vital para el liderazgo valiente en los tiempos modernos.
Foto de Keller-Sutter por Cancillería Federal Suiza / Sina Guntern, WikiCommons
Foto de Federer por PThoF - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0
9 mayo 2025
El 1 de enero de 2025, Karin Keller-Sutter asumió el cargo de Presidenta de la Confederación Suiza, llamando nuestra atención sobre una sorprendente entrevista que concedió en 2024 con el Abad Urban Federer OSB. Este diálogo, titulado “Das Fundament des mutigen Handelns” (“El fundamento de la acción valiente”), resonó profundamente en nosotros por su reflexión sobre la Regla y su relevancia en el mundo actual. Como contribución a la conversación en curso sobre la sabiduría monástica y la vida pública, nos complace presentar este resumen y reflexión para nuestros lectores. -editores
Un diálogo arraigado en la sabiduría y la responsabilidad
En una conversación inusual y convincente entre dos figuras suizas prominentes —la Consejera Federal Karin Keller-Sutter y el Abad Urban Federer OSB—, profundos valores espirituales y cívicos convergen en torno a un respeto compartido por la Regla benedictina. Publicada en abril de 2024 por el Departamento Federal de Finanzas de Suiza, la entrevista explora el significado del coraje, el liderazgo y la comunidad tanto en contextos políticos como monásticos.
Karin Keller-Sutter, una política suiza experimentada, ha servido en el Consejo Federal desde 2019 y ahora ocupa el cargo de presidenta a partir de 2025. Conocida por su postura liberal-conservadora y su perspicacia administrativa, Keller-Sutter aporta una formación en traducción y seguridad pública a su servicio público. Su compañero en la conversación, Urban Federer, es Abad de la Abadía de Einsiedeln y Presidente de la Congregación Benedictina Suiza. Antiguo profesor y respetado editor de Salve, Federer es conocido por su reflexiva aplicación de los principios monásticos a la sociedad en general.
Su intercambio se abre con una meditación sobre el coraje, una virtud fundamental tanto para la gobernanza como para la vida monástica. Keller-Sutter habla con franqueza sobre la importancia de tener una base interna firme para actuar con audacia, especialmente en tiempos de crisis o incertidumbre. Federer, basándose en la Regla benedictina, se hace eco de esto destacando cómo la Regla exige "discreción" y "determinación" en la toma de decisiones: un equilibrio entre la reflexión y la acción.
Estabilidad y escucha: paralelismos políticos y monásticos
Gran parte de la conversación vuelve a dos pilares benedictinos: stabilitas loci (estabilidad de lugar) y obedientia (escucha obediente). Para los benedictinos, estos no son limitaciones, sino compromisos liberadores que fomentan la profundidad, la resiliencia y la humildad. Keller-Sutter reflexiona sobre cómo los líderes políticos se benefician de tal arraigo, especialmente cuando se enfrentan a presiones populistas o a sentimientos públicos que cambian rápidamente. Señala que “sin estabilidad interior, la acción exterior se vuelve rápidamente errática”.
Federer establece un paralelismo convincente entre el voto monástico de estabilidad y la virtud política de la firmeza. Comenta que, si bien los monjes no persiguen todas las nuevas tendencias, los políticos también deben aprender a anclar sus decisiones en valores perdurables. Ambos coinciden en que este enfoque anclado permite un compromiso más valiente y lúcido con el mundo.
La humildad como camino al servicio
Uno de los giros más profundos en la conversación se produce al discutir la humilitas, la virtud de la humildad, tan central en la vida benedictina. Para ambos interlocutores, la humildad no es debilidad, sino una postura de apertura y servicio. Keller-Sutter comparte que es precisamente esta humildad la que permite a los líderes escuchar, escuchar verdaderamente las preocupaciones de los demás, incluidos los críticos.
Esto resuena profundamente con la Regla de San Benito, donde la humildad se describe como el camino hacia la sabiduría. El abad Federer recuerda a los lectores que Benito sitúa la humildad en el corazón del viaje monástico: una escalera de ascenso que paradójicamente comienza con el descenso: rebajarse para elevarse en compasión y verdad.
Una visión compartida del bien común
En esencia, la conversación ilumina cómo las vocaciones monásticas y cívicas, aunque distintas, pueden compartir una orientación común hacia el bien de la comunidad. Ya sea a través de la oración y la estabilidad en un claustro o a través del servicio y el coraje en un cargo público, la Regla de San Benito ofrece un marco atemporal para el liderazgo ético. Como dejan claro el abad Federer y la presidenta Keller-Sutter, tal liderazgo es muy necesario en nuestros tiempos fragmentados e inciertos.
Su intercambio ofrece no solo una visión de la profundidad espiritual de la vida cultural suiza, sino también un recordatorio de que la sabiduría antigua aún puede informar e inspirar la responsabilidad moderna.
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